La primera vez que oí hablar de Salah Ragab y, en general, del jazz practicado en tierras de Egipto, fue hace ya bastantes años y gracias al relato del saxofonista Malik Yaqub, aún conocido como Mac X. Spears cuando a principios de los años 60 ambos personajes coincidieron en el país de los faraones e intentaron poner en marcha una banda de jazz. Malik dejó el país no mucho después en uno de sus episodios de nomadeo que acabarían llevándole a España, y Ragab acabó liderando la que acabaría convirtiéndose en una formación de referencia en la historia musical reciente de su tierra, la Cairo Jazz Band. Salah reclutó a un puñado de ex-compañeros de sus tiempos en la banda del ejército, y les puso al día en el conocimiento del lenguaje del jazz. Desde finales de la década de los 60 a mediados de los 70 la orquesta maduró su propuesta, una irresistible mezcla entre las melodías tradicionales y populares de su país y las corrientes más actuales del jazz, particularmente en su vertiente más soulera, a lo que añadían algunos temas cogidos del repertorio de Dizzy Gillespie o Count Basie.
Hacia 1971, en una de sus visitas a Egipto, Sun Ra y Ragab entablaron amistad, lo cual llevó a verias colaboraciones entre ambos en el escenario y el estudio. El enigmático enviado del planeta Mu apreció al instante la música de su colega egipcio, y de hecho incorporó alguna de sus composiciones al repertorio de la Arkesta. No hay mucha información posterior de las andanzas de Salah Ragab, si exceptuamos su colaboración con la banda alemana de world music Embyro, con la que también tocaron en su día conocidos músicos como Mal Waldron, Charlie Mariano, Abdullah Ibrahim o Trilok Gurtu. Con Embyro Salah aparece en un album de 1982, que junto con la mencionada colaboración con Sun Ra y la Arkesta de 1983 son los últimos datos que básicamente hemos podido rastrear de su carrera. En todo caso, este reducido pero sabroso cuerpo de grabaciones nos revela a un músico de carácter que aportó su buen grano de arena al siempre fascinante de ida y vuelta del jazz hacia y desde sus orígenes remotos en África.
(Gijón, 1962)
Comencé a interesarme por el jazz a los 13 años. En 1981 me uní a la Asociación de Amigos del Jazz de Valladolid, colaborando en las tareas organizativas del Festival internacional de Jazz y otras actividades como emisiones radiofónicas, charlas de divulgación, publicaciones...
A finales de los 80 me incorporé al plantel de colaboradores de El Norte de Castilla como cronista de jazz, publicando regularmente artículos, reseñas y crónicas en el suplemento Artes y Letras, dirigido por Francisco Barrasa. En el otoño de 1990 entré a formar parte del equipo -primero como colaborador y más tarde como redactor- de la revista Cuadernos de Jazz, dirigida por Raúl Mao. A finales de los 90 escribí también para El Mundo -Diario de Valladolid y el bimensual Más Jazz, dirigido por Javier de Cambra.
En febrero de 1991 me convertí en programador de conciertos del Café España de Valladolid, tarea que desempeñé hasta su cierre en 2009, participando en la realización de más de un millar de conciertos durante el período.
En 1994 me incorporé al jurado del Concurso de grupos del Festival Internacional de Jazz de Getxo, tarea que he venido desarrollando hasta la fecha. He participado también en la organización de varios ciclos y eventos jazzísticos, como los festivales de Burgos, Palencia, Ezcaray, FACYL de Salamanca, el festival Ahora de músicas creativas de Palencia, el ciclo Son del Mundo de Caja de Burgos o la Red Café Música de Castilla y León.
Entre 1996 y 99 trabajé como road manager para la agencia Jazz Productions de Barcelona, participando en giras con, entre otros artistas, Johnny Griffin, Kenny Barron, Abbey Lincoln, Phil Woods, Mulgrew Miller, Steve Lacy, Diane Reeves o Jesse Davis.
Desde 2010 coordino la programación cultural del Café del Teatro Zorrilla de Valladolid, tarea que compaginé durante cinco años con la presentación del ciclo de conciertos Ondas de Jazz de Vitoria, dirigido por Joseba Cabezas. Soy cofundador de la asociación Cifujazz, destinada al mantenimiento del legado de Juan Claudio Cifuentes. Realizo también el podcast radiofónico Dial Jazz.
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