
Hace ahora un año el mundo del jazz recibió la triste noticia del fallecimiento de uno de sus hijos más ilustres: Michel Cuscuna, productor y escritor de jazz y, en general un decidido activista en favor de la música que amaba en prácticamente todos los frentes posibles.
Cuscuna era originario de la localidad de Stamford, en el Estado de Connecticut, y aunque en sus años mozos tocó distintos instrumentos, su actividad inicial se decantó más hacia la divulgación, con distintos contratos en emisoras de radio, o el trabajo para sellos discográficos como ESP.
En la década de los 70 Cuscuna se consolidó como uno de los mejores y más activos productores discográficos, impulsando un montón de buena música desde el sello Atlantic. Pero no quedó ahí su lista de colaboraciones: Michael trabajó también para un puñado de discográficas relevantes como Motown, Arista, o ABC, además de realizar una encomiable tarea de investigación en los archivos sonoros de Blue Note a la búsqueda de material que había quedado olvidado en los cajones, con miras a su reedición.
En 1983 Michael y su socio Charlie Lourie pusieron en marcha Mosaic Records, un sello especializado en la producción de box-sets o cajas recopilatorias que desde entonces ha venido editando un montón de joyas imprescindibles en cualquier discoteca. Todo este encomiable esfuerzo le valió, entre otros reconocimientos, obtener tres Premios Grammy.
Pero Cuscuna fue no solo esto, que no es poco, sino mucho más: su escritura de jazz es una de las más consistentes y estimulantes que pueda encontrarse, y para muchos de nosotros, ávidos devoradores de aquella fantástica fuente de información que eran las liner notes de las contraportadas de los discos en tiempos de mucha mayor dificultad para obtener información, descubrir su nombre al pie del texto o entre los créditos de producción era garantía de que aquello lo impulsaba alguien que realmente sabía de esto…
Apasionado e inagotable a la hora de asumir nuevos retos, amante incondicional de la mejor tradición del jazz, Michael Cuscuna fue un personaje clave para entender muchas cosas que han venido sucediendo en el mundo del jazz, su cultura reciente y el entorno de la industria que lo apoya e impulsa. Su desaparición supuso una gran pérdida para la música, y el legado de su incansable trayectoria quedará siempre como uno de los más relevantes y sólidos de nuestro tiempo.